Trabajamos con los dos métodos. No es cuestión de cuál es mejor, sino de cuál se ajusta a cada material y a cada proyecto.
Estos son dos de los distintos métodos para dar forma a la espuma en un embalaje técnico: el corte por agua y el troquelado. En Watercut usamos ambos. Cuál se aplica en cada caso depende del material, de la geometría de la pieza y del volumen del pedido entre otras cosas.
La pregunta más habitual es cuál de los dos es mejor. Los dos dan un resultado válido. Lo que cambia es cuándo conviene usar uno u otro.
Lo primero que valoramos: el material
Antes de pensar en cantidades o plazos, uno de los factores que más pesa en la decisión es el material. No todas las espumas son aptas para troquelado: hay materiales que, por la densidad o composición de la espuma, no dan un resultado correcto. En esos casos, se fabrica por corte por agua.
Lo segundo: la geometría de la pieza
Después del material, miramos la pieza. Cuando las formas o geometrías que hay que cortar son muy pequeñas, el troquelado no llega: el detalle se pierde. En esos casos, el corte por agua es la mejor opción.
Cuando material y geometría admiten ambos: manda la cantidad
Si la pieza se puede fabricar por los dos métodos, la cantidad es el siguiente factor decisivo.
El troquelado es más rápido por unidad. Una vez fabricado el troquel, cada pieza se obtiene en mucho menos tiempo. Eso lo hace más eficiente cuando hay que producir muchas unidades iguales, y el coste unitario baja.
Para series pequeñas o prototipos, el corte por agua suele ser la opción más adecuada. No hace falta fabricar un troquel específico, así que se gana flexibilidad y se reduce la inversión inicial.
La precisión del acabado
El corte por agua da un acabado más preciso. Cuando la pieza exige un nivel de detalle muy alto, es la opción que recomendamos. En el resto de casos, el troquelado da un acabado igualmente válido para uso industrial.
Cómo elegimos en cada proyecto
Cuando llega un proyecto, valoramos primero el material, después la geometría de la pieza, luego los lotes y los plazos, y por último el nivel de detalle del acabado. A partir de ahí proponemos el método de fabricación que mejor se ajusta.
Si tienes un proyecto en mente, cuéntanos. Analizamos el caso y te proponemos el método más adecuado.
