Separadores interlayer: qué son y cuándo se usan

No es lo mismo proteger una pieza en un embalaje a medida que mover decenas de piezas iguales en el mismo palet.

El embalaje técnico se asocia casi siempre a la idea de una pieza dentro de una caja con su espuma a medida. Pero hay proyectos donde se transportan lotes múltiples piezas iguales que tienen que viajar juntas. Para esos casos existen los separadores interlayer.

Son elementos rígidos o flexibles que permiten organizar varias piezas en diferentes alturas dentro de un mismo embalaje. Sirven para apilar, separar y posicionar piezas sin que se dañen entre ellas durante el transporte o el almacenamiento.

Cuándo entra en juego un interlayer

Un interlayer no sustituye al embalaje a medida, lo complementa. Se usa cuando hay que mover varias piezas iguales en una misma caja o palet, y cada una necesita estar en su sitio: sin tocar la pieza de al lado y sin moverse libremente.

Es un caso habitual en los sectores de automoción y electrodomésticos, donde una misma línea produce muchas unidades del mismo componente y todas tienen que transportarse juntas a la siguiente fase del proceso.

Dos formatos: rígidos y flexibles

Los separadores interlayer existen en dos formatos, rígidos y flexibles, y cada uno tiene su propio campo de aplicación.

Los rígidos suelen fabricarse en polipropileno (PP) y permiten incorporar ubicadores, huecos o formas específicas que se adaptan a la geometría de la pieza. Es el caso de los separadores con formas que fabricamos para distintos sectores, donde la pieza a proteger encaja en una cavidad pensada para ella.

Los flexibles se fabrican generalmente en espuma de baja densidad. Se utilizan cuando la prioridad es proteger la superficie y acompañar la pieza sin necesidad de un posicionamiento exacto.

Casi siempre retornables

La mayoría de los interlayers que fabricamos están pensados para uso retornable. El embalaje viaja con las piezas hasta el destino, se vacía y vuelve para cargarse de nuevo. Muchas veces ese trayecto se repite entre plantas de la misma empresa, no entre proveedor y cliente final, lo que multiplica el número de ciclos que tiene que aguantar.

Por eso el material y el diseño se eligen pensando en el uso y su posible reutilización. Para soluciones que van a usarse muchas veces, los rígidos de polipropileno (PP) son una opción habitual por su durabilidad. Para usos puntuales o de un solo viaje, una espuma de baja densidad puede ser suficiente.

Cómo lo diseñamos en cada caso

Cada proyecto empieza por la pieza. Cómo es, qué zonas son más sensibles, cómo se va a apilar. A partir de ahí, decidimos si conviene un separador con ubicadores, con formas específicas o flexibles/rígidos. También elegimos el material según la pieza y las condiciones de uso. Trabajamos sobre todo con espumas de polietileno (PE), poliuretano (PU) y polipropileno (PP).

El separador tiene que proteger las piezas durante el transporte y almacenamiento, pero también facilitar el trabajo de quien las carga y descarga. Si funciona en las pruebas, pero ralentiza la operativa diaria, no sirve.

Si tienes que transportar piezas iguales en lote, cuéntanos qué pieza es y cómo se mueve. A partir de ahí te proponemos el tipo de separador que encaja.

Render tridimensional sobre un fondo negro que muestra un palet de madera con piezas circulares de color negro organizadas en dos niveles, las cuales están divididas horizontalmente por láminas lisas de color gris.