Dos piezas pueden parecerse mucho y necesitar materiales distintos. Estos son algunos de los tipos de espuma que más usamos y para qué piezas funcionan mejor.
“¿Qué espuma necesito?” es una de las preguntas que más nos llegan. Y la respuesta nunca es directa: depende de cómo es la pieza, de cómo se va a transportar, del uso que va a tener el embalaje y del coste que se quiera asumir.
Lo que viene a continuación son ejemplos. Te ayudan a hacerte una idea de qué materiales solemos proponer para distintos tipos de pieza, pero no son una norma. Cuando nos traes un caso, lo analizamos y te recomendamos el material que mejor se ajuste.
PE no reticulado
Polietileno, espuma de celda abierta. Ligera, con buena capacidad de amortiguación y un coste contenido. Existe también material con alto porcentaje de reciclado. La usamos sobre todo en bienes de equipo y productos voluminosos: cafeteras, equipos electrónicos de tamaño medio, muebles y elementos de carpintería metálica como puertas o ventanas.

PE reticulado
Polietileno, espuma de celda cerrada. Su estructura más cerrada, aguanta mejor las cargas repetidas. La recomendamos cuando la pieza es delicada o no puede marcarse: equipos electrónicos exigentes, piezas cromadas, piezas metálicas cara vista, componentes de electrodomésticos, automoción, aeronáutica y vidrio.

PE ESD
Polietileno no reticulado con propiedades antiestáticas/conductivas (ESD). Disipa la carga estática y evita que se transfiera a la pieza. Para electrónica sensible no hay alternativa: tarjetas, circuitos impresos, centralitas electrónicas y aparatos de metrología. Si tu pieza puede dañarse con una descarga, esta espuma no es opcional.

PE de Colores
Espuma de polietileno de celda cerrada. Versátil y con un acabado visual cuidado. La usamos en embalajes industriales con buena presencia: carros, cajas, maletines técnicos. También en proyectos donde el embalaje también comunica, como marketing, merchandising o branding.

PU Poliuretano
Aquí ya no hablamos de polietileno, sino de poliuretano. Generalmente más blanda que las anteriores, con poro abierto y propiedades acústicas. Se adapta bien a formas complejas. La usamos en maletines de presentación, estuchería, insonorización y embalajes con texturas suaves al contacto. Para piezas pesadas o usos muy intensivos no es la mejor opción.

Si tu pieza no encaja exactamente en ninguno de estos casos…
Es habitual que muchas piezas combinen exigencias: son electrónicas y pesadas, necesitan ESD pero tienen superficies cromadas, o tienen un uso que cambia la elección por completo.
No te preocupes, cuéntanos qué necesitas proteger. Te recomendamos el material que mejor se ajuste a tu caso. Contáctanos.